El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) es un Trastorno del neurodesarrollo que se presenta desde la infancia temprana aunque, en función de la gravedad de los síntomas, puede ser detectado en la adolescencia o incluso en la edad adulta, ya que tiene una gran comorbilidad con otros trastornos.

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Los niños con TEA tienen afectado su desarrollo comunicativo, social y conductual. Presentan afectación en función ejecutiva, teoría de la mente, cognición social, coherencia central, intereses o procesamiento sensorial.

En la actualidad no hay demasiadas investigaciones científicas sobre la intervención con niños con TEA, existen muchos programas y variados y aunque no todos son recomendables, no existe un programa único que sea primordial o principal para llevar a cabo la intervención.

Si podemos definir una serie de principios que deben regir cualquier tipo de intervención con niños con TEA.

  • Todo programa de intervención tiene que ser individualizado, basado en las características personales de cada niño y atendiendo a sus necesidades y apoyado en sus potencialidades.
  • El programa debe pretender la generalización de los aprendizajes a los diferentes contextos por lo que debemos concretar y coordinar los mismos procedimientos y estrategias de intervención. 
  • La familia debe ser un agente activo de este proceso, tanto en el proceso de evaluación como en el de diseño y puesta en marcha del programa de intervención.
  • La estructuración, anticipación y predictibilidad deben regir cualquier programa de intervención, de esta forma, se asegura la comprensión del entorno y de las actividades que se van a realizar, favoreciendo así la autonomía en el trabajo.
  • Deben plantearse objetivos concretos, funcionales y significativos, que tengan una utilidad para el sujeto en su vida diaria y que se puedan medir con facilidad.
  • Debemos basarnos en los intereses de la persona para favorecer la motivación hacia el aprendizaje y disminuir la frustración.
  • Tenemos que establecer una relación positiva, de esta forma, la intervención será más funcional y eficaz. 

Como hemos comentado anteriormente son numerosas y diversas las formas o metodologías de intervención que rodean al TEA, entre ellas podemos encontrar intervenciones biomédicas, entre las que encontramos las relacionadas con la medicina, la farmacología o las terapias alternativas o complementarias. Por otro lado, intervenciones psicodinámicas, no muy utilizadas en la actualidad, y las intervenciones psicoeducativas, dentro de las cuales podemos encontrar intervenciones conductuales, evolutivas y basadas en terapias.

Vamos a desarrollar estas intervenciones psicoeducativas

I. basadas en terapias

 I. conductuales

 I. mixtas

Centradas en el trabajo de las dificultades específicas de los niños, principalmente en las áreas comunicativa, social y sensoriomotora. Utilizan intervenciones como:
  • La utilización de historias y guiones sociales para trabajar las habilidades sociales de los niños en situaciones concretas. 
  • El apoyo visual como generalización para asegurar la comprensión de la información, a través de objetivos, dibujos, fotos, colores, imágenes, pictogramas.
  • Lenguaje de signos como apoyo a la comunicación, utilizado de forma facilitadora y/o bimodal al lenguaje oral.
  • Sistema de comunicación por intercambio de imágenes (PECS), como alternativa al lenguaje oral o como facilitador para la intervención sobre la intención comunicativa de los niños. Se trata de ofrecer, por parte del niño, imágenes que suponen conceptos o incluso frases para pedir, informar o solicitar algo.
  • Programa de comunicación total de Schaeffer. Es un programa de habla signada para alumnos no verbales, pretende ser una herramienta para que los niños con dificultades de comunicación oral puedan participar del entorno por lo que no frena el desarrollo del lenguaje oral. Este programa se basa en el habla signada por un lado y por otro la comunicación oral, de esta forma, se signa y se habla de forma simultánea.
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Para el desarrollo de nuestra intervención podemos utilizar ciertos programas ya diseñados como pueden ser el AITTEA (Programa sociocomunicativo de atención infantil temprana para los TEA) y el Inventario de desarrollo de Ángel Riviere (más recursos para IDEA).

Pasamos a especificar algunos objetivos y actividades para cada una de las áreas de desarrollo.

Desarrollo motor

Algunos objetivos a plantearnos son:

  • Favorecer el control postural.
  • Desarrollar una adecuada motricidad fina.
  • Fomentar el desarrollo de la coordinación dinámica general.

Algunos ejercicios para desarrollar estos objetivos pueden ser:

  • Realizar circuitos motores que favorezcan la coordinación, el control corporal y la orientación espacio-temporal.
  • Actividades de refuerzo y desarrollo de la pinza digital como el picado, rasgado, pintar, ensartado, recortado, abertura y cierre de diversos elementos...
  • Juegos donde tengamos que establecer diferentes ritmos como el escondite inglés.

Desarrollo cognitivo

Algunos objetivos a trabajar son:

  • Mejorar los procesos cognitivos básicos como la atención y la memoria.
  • Potenciar el desarrollo de las funciones ejecutivas.
  • Favorecer la generalización de los aprendizajes.

Algunos ejercicios para desarrollar estos objetivos pueden ser:

  • Emparejar y distribuir objetos en función de características concretas.
  • Actividades de secuenciación y planificación de juegos.
  • Juegos de control de impulsos y respuestas tipo "go no go".
  • Trabajar los objetivos en entornos naturales con la misma metodología.

Desarrollo comunicativo y del lenguaje

Algunos objetivos a plantearnos son:

  • Favorecer la atención conjunta y el contacto visual.
  • Desarrollar formas de comunicación gestual básicas.
  • Desarrollar la emisión de sonidos y palabras.

Algunos ejercicios para desarrollar estos objetivos pueden ser:

  • Imitar sonidos por turnos partiendo de sus intereses comunicativos.
  • Actividades de imitación y realización de gestos como el señalar, tocar, pedir...
  • Reforzar sistemáticamente los contactos visuales del menor.
  • Actividades que requieran la solicitud de peticiones como pompas, dar las piezas de un puzle, activar juguetes... 

Desarrollo social y autonomía

Algunos objetivos a trabajar pueden ser:

  • Aprender normas sociales de convivencia como esperar turnos, saludar, no desnudarse en público, no gritar...
  • Desarrollar actividades de la vida diaria de forma autónoma como el aseo o el vestido.
  • Fomentar el desarrollo del juego.

Algunos ejercicios para desarrollar estos objetivos:

  • Estructurar las actividades en pasos (ejem: abro el grifo, mojo las manos, enjabono, aclaro y seco).
  • Establecer las normas a través de imágenes que le recuerden lo que puede y no puede hacer.
  • Actividades de juegos funciona, simbólico, de construcción...
 

Esta píldora formativa está extraída del Curso online de Iniciación a la evaluación e intervención en atención temprana.

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