Tres estilos de respuesta: buscando la asertividad

La gente entra en relaciones con los derechos humanos básicos a lo largo de unos estilos de respuesta: pasividad, asertividad y agresividad.

Jakubowski-Spector

El acto de defender los derechos humanos básicos sin violar los derechos humanos básicos de los demás se le denomina asertividad (Jakubowski-Spector, 1973), es un estilo de respuesta que reconoce los límites entre los propios derechos individuales y los de los demás y opera para mantener estabilizados esos límites.

La respuesta asertiva

Imaginemos que Juan es apicultor y su supervisor le pide que utilice métodos de control de plagas que van en contra de sus principios éticos y sustentables. Una respuesta asertiva de Juan podría ser:

Aprecio que confíes en mi criterio para este trabajo. Personalmente, prefiero usar métodos respetuosos con el medio ambiente. Podemos evaluar alternativas que se alineen con ambos intereses.

Esta respuesta muestra cómo Juan respeta sus propios principios y propone una solución colaborativa, manteniendo un equilibrio entre sus necesidades y las del otro.

La respuesta pasiva

En un equipo de trabajo de monitores ambientales, uno de los colegas, Paula, le pide a Juan que se haga cargo de más horas en el próximo programa educativo sobre conservación de la biodiversidad, sin ofrecerle nada a cambio. Juan, siendo pasivo, podría responder:

No estoy seguro si debería hacerlo, pero si realmente lo necesitas, puedo intentarlo. No hay problema.

Esta respuesta refleja la falta de autoafirmación y el deseo de complacer a los demás, aunque implique sacrificios personales.

La respuesta agresiva

En un escenario donde Juan trabaja como técnico en economía circular, uno de sus compañeros le pide que comparta ciertos datos recopilados durante un proyecto reciente. Si Juan respondiera de forma agresiva, podría decir:

No voy a perder mi tiempo compartiendo datos contigo. Deberías haber hecho tu propio trabajo.

En este ejemplo, Juan defiende sus derechos personales a costa de no respetar las necesidades de su colega, generando tensión innecesaria.